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domingo, 17 de mayo de 2009

Os cuento algo que sucedió hace ya muchos años.
Hacía varios meses que el Sol ya no brillaba en el cielo. Un larguísimo invierno se apoderó de la Tierra. Las nubes ocultaban todo. Llovía, nevaba, granizaba y legaban grandes heladas.

La Ardilla, harta de lo que ocurría dijo: "No podemos seguir así. Desde que Oso robó el Buen Tiempo y se marchó con él al cielo, no hemos vuelto a ver el Sol. Deberíamos intentar recuperarlo."

En ese instante dos enormes nubes se separaron formando una puerta. Todos los animales treparon hasta el cielo, siguiendo a la Ardilla.

Cuando llegaron al cielo, el Oso no estaba. Lo que sí encontraron fue el Buen Tiempo, que estaba encerrado dentro un baúl y escondido en una profunda cueva donde vivía el Oso.

La Ardilla cogió el baúl y corrió hacia la puerta regresando a la Tierra. Detrás todos los animales, y, ¡el Oso!. La Ardilla corría y corría para que el Oso no la atrapara. Tanto corría que tropezó, cayó, el baúl se abrió, y el Buen Tiempo salió en una gran cascada de luz.

Allí donde el Buen Tiempo caía, crecían flores y plantas, todo se llenaba de alegría. Así fue como el Buen Tiempo regresó a al Tierra, gracias a la Ardilla y al resto de los animales.

Por eso, el Oso, siempre está solo, taciturno, y normalmente buscando refugio en las cuevas, sobre todo si están nevadas y muy frías.
miércoles, 13 de mayo de 2009

0 - 3 Meses:

  • Si me cogen aupa puedo aguantar la cabeza un ratito.
  • Sonrío y hago ruidos, y te miro si me hablas y me acaricias.
  • Muevo las manitas mientras las miro y juego.
  • Me gusta tocaros la cara y estiraros del pelo. Me tranquiliza vuestra voz.
4 - 6 Meses:

  • Me volteo por el suelo y ya me aguanto sobre las manos.
  • Parloteo y lloro desde mi cuna para que vengáis.
  • Me interesan las cosas y quiero cogerlas para llevármelas a la boca y jugar.
  • Si me haces cosquillas me río fuerte. Reconozco a algunas personas cercanas.
7 - 9 Meses:

  • Puedo estar un ratito sentado y quiero coger mis juguetes arrastrándome por el suelo.
  • Digo algunas sílabas y hago saber que es lo que me gusta y que no.
  • Exploro las cosas y ya reconozco situaciones habituales, baño, comida. Digo adiós con la mano.
  • Estiro los bracitos para que me cojáis y si me quedo con extraños lloros.
10 - 12 Meses:

  • Comienzo a gatear e intentaré deslizarme como pueda por la casa. Comienzo a comer con los dedos.
  • Empiezo a decir papá y mamá y comprendo muchas cosas que decís: dame, toma, no.
  • Investigo todo lo posible, destapo cosas para cogerlas y vacío los cajones y armarios.
  • Si me hablan de papá y mamá escucho y me giro para buscarlos.
  • Cambiaré de actitud si me decís "no".
13 - 18 Meses:

  • Ya camino solito y subo las escaleras arrastrando piernas y manos. Me gusta pasar la pelota y que me la devuelvan.
  • Se decir algunas palabras : "pa", "te", "lala". Reconozco y señalo algunas partes de mi cuerpo.
  • Me gusta tocar y esparcir lo que está a mi alcance. Me interesan los libros y señalo los dibujos.
  • Me gusta estar con otros niños, aunque lo que quiero son sus juguetes. Si me miro al espejo sonrío, porque me reconozco.
18- 24 Meses:

  • Puedo chutar una pelota y se arrastrar un juguete mientras camino. Empiezo a correr.
  • Digo pequeñas frases de 2 palabras y comprendo cosas sencillas si me lo pedís.
  • Me gusta apilar las cosas y luego derribarlas.
  • Imito acciones sencillas de los adultos y puedo señalar las cosas que me pedís de un cuento.
2 - 3 Años:

  • Aprendo a ir en triciclo y alterno los pies para subir y bajar escaleras.
  • Digo frases más largas y soy capaz de decir "yo" señalándome. Empiezo a hacer preguntas: ¿por qué?.
  • Comienzo a dibujar formas y como solito. También sé ponerme alguna prenda de vestir.
  • Controlo mis esfínteres y pido hacer "pipi" y "caca".
  • Juego a dar de comer a mis juguetes y hago de médico, policía...
sábado, 3 de enero de 2009
Cuando los bebes nacen, a todas las mamas nos preocupa que nuestros hijos estén en perfecto estado. Lo primero que hace una mama cuando le entregan a su bebe en brazos por primera vez es examinarlo con escrupuloso cuidado. Nos aseguramos que esta bien, tocándolo, examinándolo y mirándolo palmo a palmo.

Los recién nacidos parecen muy frágiles, carecen de control muscular, no pueden por lo tanto sostener sus pequeñas cabezas y todos sus miembros oscilan si no se les presta apoyo.

Puede ocurrir que a alguna mama primeriza le asuste tomar a su hijo en brazos por temor a hacerle daño. Tranquilas mamas, pensad que si sujetamos bien al pequeño no tiene porque ocurrir nada. Incluso podría darse el caso de que algunas mamas demasiado escrupulosas no permitan a nadie acercarse al bebe por temor a que les puedan contagiar alguna enfermedad. Aquí, mamas, debéis pensar que si no son enfermedades contagiosas, como por ejemplo una gripe, tuberculosis, etc.., el contacto con el resto de personas no tiene porque producirle daño alguno al bebe.
El síndrome de hipotensión supina es uno de los efectos que produce el útero aumentado de tamaño.

Se manifiesta mediante una sensación de mareo al estar estirada boca arriba, que se produce al quedar comprimida la vena cava inferior por el peso de la matriz y esto reduce el flujo de retorno al corazón, por lo tanto en los siguientes latidos se contrae sin haberse llenado del todo. Entonces se ocasiona un descenso de la tensión arterial y esto provoca una sensación de desvanecimiento.

Si la gestante se coloca de costado la recuperación será rápida. Por esto se recomienda que el reposo se haga decúbito lateral preferiblemente el lado izquierdo.

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